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5月30日

Eros es el agua

EROS ES EL AGUA

 

(R) Maria Betania - Eu preciso de voce.wav

 

 

Entre tus piernas el mar me muestra extraños arrecifes

rocas erguidas

corales altaneros

contra mi gruta de caracolas concha nácar

tu molusco de sal persigue la corriente

el agua corta me inventa aletas.

 

Mar de la noche con lunas sumergidas

tu oleaje brusco de pulpo enardecido

acelera mis branquias

los latidos de esponja

los caballos minúsculos flotando entre gemidos

enredados en largos pistilos de medusa.

 

Amor entre delfines

dando saltos te lanzas sobre mi flanco leve

te recibo sin ruido

te miro entre burbujas

tu risa cerco con mi boca espuma

ligereza del agua oxigeno de tu vegetación de clorofila

la corona de luna abre espacio al océano

 

De océano los ojos plateados

fluye larga mirada final

y nos alzamos desde el cuerpo acuático

somos carne otra vez

una mujer y un hombre

entre las rocas.

 

 

Gioconda Belli

 

El ojo de la mujer

(Antología, 1991)


5月26日

Si pudiera

  Si pudiera...
 
Correría a tu lado,
mi  tierno y dulce Amado,
me refugiaría en tus brazos
como el sol en el ocaso.
 
Si pudiera...
 
Gritarle al mundo mi verdad,
que solo a Tí te puedo Amar,
que eres dueño de mis días,
la Luz que me ilumina.
 
Si pudiera...
 
No callar este Amor,
no sentir miedo ni dolor,
extendería mis alas
en dulce Libertad
y llegaría a Ti, mi Amor.
 
Si pudiera...
 
Decir  toda mi verdad
y no pensar que es un sueño, nada más,
cruzaría  tierra y mar
para solo poder Amar...
 
Si pudiera...
 
Como la mariposa volar
y de tu néctar libar,
sería la más feliz de las mortales,
sin sombras del ayer,
solo el sol del despertar.
 
Pero sabes?
 
Si pudiera...
 
No soñarte más,
darme cuenta que no es verdad,
que solo en mis sueños estás....
que es esta mi triste ¡Realidad!
 
Si pudiera...
5月25日

Hechicera de luis Urbina

 
 
 

 

 

No sentí cuando entraste; estaba oscuro,
En la penumbra de un ocaso lento,
El parque antiguo de mi pensamiento
Que ciñe la tristeza, cual un muro.

Te vi llegar a mí como un conjuro,
Como el prodigio de un encantamiento,
Como la dulce aparición de un cuento:
Blanca de nieve y blonda de oro puro.

Un hálito de abril sopló en mi otoño;
En cada fronda reventó un retoño;
En cada viejo nido, hubo canciones;

Y, entre las sombras de jardín –errantes
Luciérnagas– brillaron, como antes
De mi postrer dolor, las ilusiones.

Yo acaricio el paisaje

 
 
 

 

 

Yo acaricio el paisaje,
Oh adorada persona
Que oíste mis poemas y que ahora
Tu cabeza reclinas en mi brazo.

(...) Detrás de un cerro grande
Va estallando una nube lentamente.
Su sorpresa
Es como nuestra dicha: ¡tan primera!
Lo inaugural que en nuestro amor es clave
De toda plenitud.
El aire tiembla a nuestros pies. Yo tengo
Tu cabeza en mi pecho. Todo cuaja
La transparencia enorme de un silencio
Panorámico, terso,
Apoyado en el pálido delirio
De besar tus mejillas en silencio.

 

 

C.Pellicer

El Mar, el Mar y Tú - Octavio Paz

 
 
 
 
 

 

 

El mar, el mar y tú, plural espejo,
El mar de torso perezoso y lento
Nadando por el mar, del mar sediento:
El mar que muere y nace en un reflejo.

El mar y tú, su mar, el mar espejo:
Roca que escala el mar con paso lento,
Pilar de sal que abate el mar sediento,
Sed y vaivén y apenas un reflejo.

De la suma de instantes en que creces,
Del círculo de imágenes del año,
Retengo un mes de espumas y de peces,

Y bajo cielos líquidos de estaño
Tu cuerpo que en la luz abre bahías
Al oscuro oleaje de los días.

Redención de Luis Urbina

 

Te quiero porque en tu alma vive el germen
De ternura infinita,
Como diáfana gota de rocío
Sobre una flor marchita;

Te quiero porque he visto doblegarse
Tu espléndida cabeza;
Porque sé bien que en medio de
la orgía
Te invade la tristeza;

Porque has pasado por la senda estrecha
En los grandes zarzales de la vida,
Sin desgarrar tus blancas vestiduras,
Sin hacerte una herida;

Porque has ido pidiendo por el mundo,
Con el candor de un niño,
A cada corazón a que has tocado,
Un poco de cariño;

Porque indica profundo sufrimiento
Tu pálida mejilla;
Porque en tus ojos que placer irradian
También el llanto brilla.

Te quiero; nada importa que cansado
Tu espíritu se aduerma;
Yo lo habré de animar, yo daré aliento
A tu esperanza enferma.

¡Mariposa que fuiste entre las flores
Dejando tus bellezas y tus galas,
Yo volveré a poner el polvo de oro
Sobre tus leves alas.

 

 

El Pozo de J. Ibarboreau

 
 
 
 
 
 

 

 

Asiento de musgo florido
Sobre el viejo brocal derruído.
Sitio que elegimos para hablar de amor,
Bajo el enorme paraíso en flor.

¡Ay, pobre del agua que del fondo mira,
Tal vez envidiosa, quizás dolorida!
¡Tan triste la pobre, tan muda, tan quieta
Bajo esta nerviosa ramazón violeta!.

-Vámonos. No quiero que el agua nos vea
Cuando me acaricies. Tal vez eso sea
Darle una tortura. ¿Quién la ama a ella?
-Tonta! ¡Si de noche la besa una estrella!.

A través de Octavio Paz

 
 
 
 

Doblo la página del día,
Escribo lo que me dicta
El movimiento de tus pestañas.

Mis manos
Abren las cortinas de tu ser
Te visten con otra desnudez
Descubren los cuerpos de tu cuerpo
Mis manos
Inventan otro cuerpo a tu cuerpo.

Entro en ti,
Veracidad de
la tiniebla.
Quiero las evidencias de lo oscuro,
Beber el vino negro:
Toma mis ojos y reviéntalos.

Una gota de noche
Sobre la punta de tus senos:
Enigmas del clavel.

Al cerrar los ojos
Los abro dentro de tus ojos.

En su lecho granate
Siempre está despierta
Y húmeda tu lengua.

Hay fuentes
En el jardín de tus arterias.

Con una máscara de sangre
Atravieso tu pensamiento en blanco:
Desmemoria me guía
Hacia el reverso de la vida.

5月18日

clinica dell' abandono - Alda Merini

Ti aspetto e ogni giorno
mi spengo poco per volta
e ho dimenticato il tuo volto.
Mi chiedono se la mia disperazione
sia pari alla tua assenza
no, è qualcosa di più:
è un gesto di morte fissa
che non ti so regalare.

 

Grazie caro per raccomendarmi le poesie di Alda Merini!!!!!!!!!

 

El angel de Poldy Bird

Esta dura batalla de vivir nos embarulla. Queremos abarcarlo todo con los brazos abiertos, extendidos, y los ojos perdidos en un horizonte circular que se aleja a cada paso que damos hacia él. Estos ojos vueltos hacia afuera, siempre hacia afuera, tratando de descubrir la precisión de los contornos, la realidad de las imágenes.
Esta mente con su fichero numerado, catalogando cosas, actos pasiones, sentimientos, gentes. El trabajo es arduo, interminable. La balanza no cesa de pesar. Ayer teníamos un jardín con mariposas, con ranas, con charcos, con un ángel de conocido rostro que enlazaba la diminuta mano de la infancia y nos enseñaba canciones para entonar la música de las rondas.
Queríamos porque sí. No nos culpábamos de nada ni buscábamos culpables.
Éramos blancos, íntegros y nuestros. Nos asombrábamos de la maravilla de una flor, de los ojos fosforescentes de los gatos transitando la noche, de los bichos de luz, de la voz de la madre anunciando la sopa caliente o los buñuelos, del padre fuerte y cansado regresando a la tarde del trabajo. La vida era un abrigo tibio en el invierno y un aire azul por el que nuestro cuerpo navegaba en el verano.
Un aire azul y un ángel..., siempre el ángel.
¿Qué pasó después? Amontonamos cifras, dimos nombre a los ríos y a las ciudades, dimos nombre a esa ternura natural que surgía de nosotros como un manantial interminable.
La llamamos "amor" y escogimos cuidadosamente a quienes podían recibirlo, a quienes podíamos aceptárselo. Y aquel camino ancho, aquel camino llano, se fue estrechando hasta transformarse en una callecita angosta, en un desfiladero por donde sólo podemos pasar de uno en fondo.
De uno en fondo y cada vez con menos equipaje. Lo primero que dejamos fue el ángel.
Después los sueños. Más tarde la ilusión, la fantasía y hasta la generosidad.
Cada vez más desconfiados, empezamos a escrutar los ojos de quienes nos rodeaban, a estudiar sus movimientos: ¿iban a acariciarnos o a golpearnos?. Nuestras alforjas se llenaron de inquietudes, de miedos, de vanidades, de egoísmo. Separamos "lo nuestro" de lo de los demás, pusimos un cerco para proteger nuestro lugar, bebimos ávidamente nuestra agua, comimos hambrientamente nuestro pan, más del que nuestra hambre nos pedía, por las dudas de que alguna vez llegara a faltarnos... y empezamos a llamar "superfluas" a cosas como los barriletes, las oraciones y los milagros.
Y ya el cielo no nos pareció tan grande ni la tierra tan inmensa, ni tan valiente el hombre, ni tan tierno el pecho amigo, ni tan desinteresada la mano que se ofrecía a estrechar la nuestra. Y defendiéndonos de los otros, los marginamos.
Pero la culpa es nuestra. Porque miramos al hombre con su traje planchado y sus zapatos nuevos y su nombre completo, olvidando que adentro de cada uno hubo un chico que jugó en el mismo jardín que un día tuvimos, un chico con un ángel igual al ángel que nos llevaba de la mano... No quiero ser amarga, sólo quiero decirle que he sufrido, como usted, como todos..., sólo quiero decirle que estuve triste como usted, como todos, y de pronto me sentí encerrada, y de pronto me sentí prisionera, incapaz de dar un paso más, de reír, de ser feliz,  completamente feliz... Hasta hace un rato.
Hace un rato crucé por una plaza. No sé por qué pasé junto a las hamacas y un chiquillo me dijo: "Hamáqueme fuerte, quiero tocar el cielo con los pies". Me lo dijo sin preguntar mi nombre, sin preguntar si yo era buena, sin preguntar cuánto dinero llevaba en mi cartera.
Solamente me dijo hamáqueme hasta el cielo, y no se puso a calcular los metros que lo separaban del cielo. ¿Para qué? Estaba allá. Era azul. Era ancho. También podía ser suyo.
Tenía derecho a él.
Dejé mi cartera sobre la arena, lo hamaqué con todas mis fuerzas. -¡Lo toco!
 -Gritaba entusiasmado-. ¡Lo toco! ¿Ve? Reía. Y su risa era una cuchara de plata tintineando en el cristal del aire. Y mi risa era también una campana azul en el aire de enero.
Alguien, a mi costado, reía conmigo. Reía en esta tarde, reía porque sí. Era el ángel. El ángel antiguo y vapuleado, el ángel olvidado, el ángel de la infancia que por fin encontró un lugar libre junto a mí y, sin pedir permiso, se agarró de mi vestido, se zambulló en mi cuerpo y me ayudó a hamacarlo.
En la mitad del día, en la mitad del dolor, quebrando la seriedad de nuestro oficio de adultos austeros, reconcentrados, grises, hay siempre un chico volando en una hamaca. Un chico que somos nosotros mismos queriendo tocar el cielo como sea. Basta con detenerse a hacerlo.
Basta con agarrar su mano leve y decirle despacio las cosas más disparatadas y hermosas: que es lindo estar vivo, que el corazón no  necesita un motor a chorro para tocar las nubes, pues sube solo, como el incienso de las bendiciones, si lo dejamos escapar un instante de la rutina. La verdad es esa, simplemente, esa cosa tan simple que de tan simple tenemos olvidada.
Cuando dejé la plaza, en mi pecho reverberaba una fuente. Iba sonriendo. Algunos se detuvieron para mirarme, y sonrieron también. Creían que le sonreían a una muchacha sola y un poco loca que se reía por nada. No sabían que también le estaban sonriendo a un ángel invisible que iba colgado de mi brazo.
 
 
Avanzar por la vida, crecer, hacernos adultos, desarrollarnos en este mundo con su vertiginosa carrera hacia lo material, contamina inexorablemente la pureza que teníamos cuando éramos niños. Y en ese avance (¿avance?) vamos perdiendo cosas: Perdemos espontaneidad, perdemos frescura, perdemos sinceridad,  perdemos sonrisas, perdemos las ganas de jugar, perdemos alegrías, perdemos tiempo para gozar.
Y ganamos egoísmo, nerviosismo, estrés, tristezas, situaciones forzadas, muecas en lugar de sonrisas. Es que aparentemente crecimos... ¿crecimos? A veces veo a los niños zambullirse a plena risa en los peloteros, y rebotar divertidos en las camas de aire de las casas de juegos y gatear a través de laberintos y túneles de cuerdas sin más preocupación que la de divertirse con sus juegos. Y no me avergüenza confesar que con muchas ganas me pondría a saltar con ellos y  dejaría que mi cuerpo sienta el placer de rebotar sobre el colchón inflado.
Y daría lo inimaginable para recobrar la pureza, la inocencia, la frescura y la espontaneidad de mi niñez; descontaminarme de todo lo nocivo de este mundo que solo nos conduce a la destrucción y a la infelicidad porque nos fuerza a meternos en una maquinaria para la que no estamos preparados. Quisiera despojarme de todo eso, pero sospecho que... es demasiado tarde. Pero también creo que, si un día me libero de mis ataduras y me lanzo, sin pensar en nada, a rebotar sobre el colchón de aire, quizá... quizá no esté todo perdido

La lagrima

  
 
 

 
 
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La Lágrima

 

No sé quién la lloró, pero la siento
(Por su calor secreto y su amargura)
Como brotada de mi desventura,
Como nacida de mi desaliento.

Quizá desde un lejano sufrimiento,
Desde los ojos de una estrella pura,
Se abrió camino por la noche oscura
Para llegar hasta mi sentimiento.

Pero la siento mía, porque alumbra
Mi corazón sin esa luz sin tasa
Que sólo puede dar el propio fuego:

Rayo del mismo sol que me deslumbra,
Chispa del mismo incendio que me abrasa,
Gota del mismo mar en que me anego.

 

 

 

Fco Luís Bernárdes

Te cantaré para que duermas, amor - Poldy Bird

Te cantare para que duermas, amor,
para que descanses en paz.
Yo sé que escucharas mi canto,
en voz muy baja,
tan solo audible para vos.
Estas tan lejos y tan cerca.
No sé ni el nombre ni el lugar.
Será un oasis, una selva, una ciudad?
Por donde iras con las respuestas a las
preguntas que no te pude preguntar?
No sé por que cuando te pienso
se me pone tan loca la ansiedad.
Es como si te aguardara todavía
y como si estuvieras por llegar.

Me parece que entras; que tus pasos cruzan el corredor, que llegan al
cuarto, se detienen junto a mi lado de la cama y, mientras yo me incorporo
para recibirte, tus brazos me estrechan contra tu pecho, y los latidos de tu
corazón hacen un dúo de ritmo acompasado con los latidos de mi corazón.

Pero abro los ojos y estoy sola.

Ni tu olor ha quedado en el aire que me pesa, que yo embarullo con el
perfume de una rosa que se va abriendo entre las fotos, encima de la cómoda.

Fotos donde tu mano se posa en mi rodilla, sentados con el mar atrás y tu
sonrisa avanza.

La de tu último cumpleaños con los amigos rodeándonos. y aquella de tus tres
años: un nene con el tapadito cerrado con doble hilera de botones y un
conejito blanco relleno de estopa, que se te perdió en una tarde de compras
con tu mama en Gath & Chaves.

Cuando te despedimos, amor, lloramos por el hombre que se iba sin regreso. Y
lloramos (algunos sin saberlo), por el nenito con el conejo blanco y la
carita asombrado de nuevo explorador de vida...

Ay! Por que, cuatro años antes de llegar al 2000?

Vas a perderte tantas cosas: los festejos del fin del siglo, del fin del
segundo milenio, la pirotecnia del recibimiento del Tercer Milenio.

No lo viste a Alan disfrazado de pirata en su cuarto cumpleaños, ni París en
septiembre ya casi totalmente programado, ni las pirámides de Egipto con sus
ondas energéticas. Ni "Casablanca" por décima vez por un canal de cable. Ni
a Vargas Llosa, que publicó Los cuadernos de Rigoberto y vino a la
Argentina, como te habría gustado leer esta continuación de aquel
impresionante Elogio de la madrastra, que te maravillo!

Uso tus jeans azules. Mande acortar las mangas de tu saco de tweed. Y el
sastre me dijo que con tres toques me va a quedar tu traje gris.

Se secaron todas las plantas del balcón cerrado del living. Ni bien
partiste. Todas, las chicas y las que estaban desde hace años.

Alguien me dijo que las plantas extrañan.

Te extrañaron, amor.

Todavía no fui a comprar otras, no tuve ganas, no quiero ir sola...

Y si a las nuevas las ahoga la tristeza que todavía flota por la casa como
un fantasma transparente que da vueltas y vueltas, incansable bailarín de
valsecito melancólico?

Me puse tu pulóver de rombos para la misa del Pilar.

Si, te llevo a misa, amor: seguimos yendo juntos, como antes.

Y le pregunto a Dios si El no hubiera podido...

Pero no sé si quiero escuchar su respuesta.

Le pido, le ruego que El te cuide.

Que no te suelta la mano.

Que no apague la luz de la estrella secreta que mirábamos a veces, a las
diez de la noche, y que ahora es nuestro punto de reunión.

Le suplico que té de paz, que borre de mi recuerdo todas las cosas tristes y
me deje intactos los flashes de ternura y de alegría, para que no me asalte
la desesperación.

Aquí estoy, amor.

No te dejare solo.

Nada es lo mismo ahora.

Quiero que sepas que, pase lo que pase, andarás en los caminos de mis
pensamientos.

Y aunque mi vida cambie, aunque el rompecabezas se arme de otra manera,
todas las noches te cantare para que duermas...

Para que duermas con tu gesto entregado, con la expresión de niño abrazando
el conejito blanco que el sueño te ponía en el rostro.

Si, te cantare para que duermas, amor.
 

Calla by Ana Maria Dejniuk

 
 
 
Calla
 
Déjame en ignorancia, no en olvido,
sin aludir al trato que le has dado;
calla si te besó, si le has besado,
mantenme en la ilusión de lo vivido.
 
No quiero despertar, si estoy dormido,
ni descubrir que, cuanto fui a tu lado,
es la flor de una noche que he soñado,
de tu campana el último tañido.
 
Rasgue el alma la daga sigilosa
del silencio que omite, y que dudosa
se debata la mente en conjeturas.
 
Porque esa incertidumbre da esperanza
de que el peligro visto en lontananza

Si uno de los dos....

Si uno de los dos
 

 
Antes de explicarte algunas cosas amor mío
quiero que sepas,
que en el amor como en la guerra,
no hay nunca vencedores, ni vencidos...
si uno de los dos pierde los dos perdemos,
si uno de los dos gana los dos ganamos;
Cada fracaso mío te pertenece,
cada victoria tuya me llena el alma;
Si uno de los dos ama los dos amamos,
si uno de los dos odia los dos odiamos,
es enemigo mío quien te lastima
y aquel que me hace daño es tu enemigo,
no es solamente tuya tu sonrisa no,
ni únicamente mía mi tristeza,
no es totalmente tuyo tu destino
no es del todo mío mi camino,
no eres dueña de tu vida
como yo tampoco soy dueño de mi mismo...
desde que nos amamos amor mío
lo tuyo es mio y lo mio es  tuyo,
tuyo y mío
como tiene que ser...
La lluvia cae sobre nuestro techo
así como el sol entra en nuestra casa,
el dolor a veces comparte nuestra mesa
pero, cuanto amor comparte nuestra cama,
si la vida es buena conmigo
no lo dudes, será buena contigo
que quede bien claro
si uno de los dos pierde
los dos perdemos,
si uno de los dos gana
los dos ganamos...
 

5月17日

Quando è amore di Piermago

M'invento il tuo essere,
macchia di inchiostro
su pagine da scrivere.
Non ho paura di dar nome
all'Amore,
quando è Amore.
Tu sei così come t'amo,
così come ti cerco,
con le mie mani
riscoperte sul tuo corpo.
Tu sei come la speranza
d'ogni sorgente giorno,
annuncio d'un mondo
che, appena disegna
il gesto del mattino,
dall'angolo della strada
riprende a vagabondare
tra istanti di luce
ed anfratti d'ombra.
Ti amo così come sei,
come tanti ieri e tanti domani,
ti amo nel vento futuro,
nei ciottoli dei timori,
nella piccola grande
giostra quotidiana,
ti amo nella polvere
consumata dei ricordi,
ti amo pure quando resto
solo e disertato da me stesso.


Piermago

notti selvaggi

 
 
 

Notti selvagge- notti selvagge!

Fossi con te le notti selvagge sarebbero

La nostra lussuria!

 Inutili- i venti-

Per un cuore che è gia in porto-

Basta con la bussola-

Basta con la mappa!

 Remare nell Eden-

Ah, il mare!

Potessi questa notte

Ancorarmi in te!

-Emily Dickinson-
 
Con affetto,
 
Sara

Proverbio italiano

 
 
 
 
 
 
 
 
"El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor."
 
Proverbio Italiano
 
 
 
 
 
 
 

AMOR

 
 
 
 
 

"Amor impostergable y amor impuesto.
Amor incandescente y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo..."

 

Oliverio girando

5月16日

Entre el ocaso y el amanecer

ENTRE EL OCASO Y EL AMANECER

I

(la noche)

Mañana es otro día, mi buen amor.
La noche, ahora, duerme sobre nosotros.
La noche pide a gritos nuestro descanso.
Mañana es otro día, pequeña flor.

La noche cubre nuestros cansados cuerpos:
ciñe, con chal de nada, nuestro pensar.
Duerme la luz del mundo sobre los bosques
Que alguna vez quisimos poder soñar.

Mañana es otro día, mi buen amor.
Queda aún mucho camino por andar
aún quedan muchos sueños por soñar.

Mañana es otro día, pequeña flor
Para abrazar con tus pétalos al sol
En espera de una nueva oscuridad.
 
José L. Dasilva.N
 
 
 
5月15日

Una espina

 
 
 
 
 

SI UNA ESPINA ME HIERE...

¡Si una espina me hiere, me aparto de la espina,
...pero no la aborrezco! Cuando la mezquindad
Envidiosa en mi clava los dardos de su inquina,
esquívase en silencio mi planta, y se encamina hacia más puro
Ambiente de amor y caridad.

¿Rencores? ¡De qué sirven! ¿Qué logran los rencores?
Ni restañan heridas, ni corrigen el mal.
Mi rosal tiene apenas tiempo para dar flores,
Y no prodiga savias en pinchos punzadores:
Si pasa mi enemigo cerca de mi rosal,

Se llevará las rosas de más sutil esencia;
Y si notare en ellas algún rojo vivaz,
¡será el de aquella sangre que su malevolencia
De ayer vertió, al herirme con encono y violencia,
Y que el rosal devuelve, trocado en flor de paz!